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Frailes Menores Conventuales - CHILE
Hermanos: Porque el amor fraterno está al centro del ideal de Francisco. Queremos vivir como hermanos entre nosotros, con todos los hombres y con la “hermana creación”
Menores: Porque así quiso que nos llamáramos Francisco, para recordarnos dos notas fundamentales de nuestra vida: la solidaridad con los últimos, “los menores” de la sociedad; y la actitud de humildad y de servicio hacia todos a imitación de Cristo que no vino para ser servido, sino para servir (Mt. 20,28)
Conventuales: Desde los inicios del franciscanismo, nuestra familia ha subrayado el valor de la fraternidad en comunidad. La palabra conventual viene del latín “convenire” que significa, juntarse en un mismo lugar. Queremos vivir nuestro ideal de fraternidad, en comunidad, conviviendo en una misma casa (convento), con profundas relaciones entre nosotros, como familia para dar testimonio de la comunión querida por el señor y para sostenernos y ayudarnos.
Seguir a Jesús viviendo su evangelio este es el ideal que nos ha entregado nuestro padre San Francisco.
En fraternidad: Queremos vivir nuestro ideal en fraternidad, reunidos alrededor de la persona de Jesús resucitado y presente en medio de nosotros. En la oración comunitaria y en la Eucaristía celebramos su presencia y escuchamos su palabra que nos instruye. Él nos reconforta, nos perdona, nos introduce en la comunión con el Padre y nos envía a la misión.



Por varios motivos, nuestra Orden nunca antes estuvo presente en Chile, solo llegamos en 1995 y venimos de Asís y Padua donde custodiamos las tumbas de San Francisco y San Antonio.
De asís, de la tumba de Francisco, traemos en el corazón el ideal de nuestro Padre de seguir las huellas de Jesús, sus sueños de fraternidad, de justicia, de paz; su admiración sorprendida por el amor de Dios presente en el mundo y en la creación.
En Padua, al lado de la tumba de San Antonio, el gran discípulo de Francisco, se nos ha pegado la pasión del Santo por lo pobres y su anhelo misionero. De la mano de Francisco y Antonio hemos llegado a esta tierra chilena en 1995 en la región de Atacama y en 1998 hemos acogido la invitación de la Iglesia de Santiago de hacernos cargo del Santuario de la Inmaculada Concepción.
Con este espíritu hemos llegado al Santuario y, con la ayuda del Señor, esperamos de ser fieles a nuestra vocación.